Exergía: una utilización óptima de la energía

No cabe duda de que la fotovoltaica genera energía de la mejor calidad. Es el único tipo de tecnología que produce energía con un alto grado de aprovechamiento, libre de emisiones, que no tiene porqué transportarse y casi no necesita mantenimiento. Sin embargo, el potencial de la fotovoltaica aun no se aprovecha enteramente. La fotovoltaica actual no sólo sirve para hacer funcionar una calculadora de bolsillo, sino también como material de construcción, fiable y eficiente para edificios, tejados y fachadas. Esta forma de utilización de esta tecnología permite al usuario consumir la energía generada directamente, es decir, hacer funcionar la casa energéticamente hablando como se hace funcionar un aparato eléctrico. Únicamente la directa utilización de la propia energía fotovoltaica puede conducir a una optimización consecuente de la calidad de la energía.
Esta calidad de la energía recibe el nombre técnico de exergía, que consiste en la parte de la energía que se utiliza directamente, sin generar ningún tipo de pérdida. En lugar de verter la electricidad a la red, lo ideal para un aprovechamiento óptimo es usar la energía directamente donde se ha generado, sin pérdidas, de forma ecológica y económica.
Hasta ahora en la mayoría de los países se han venido usando modelos de remuneración por energía vertida a la red, que son realmente poco eficientes. No había alternativas a las grandes plantas de producción de energía, creadas con la idea de revitalizar el mercado. La idea básica era un abastecimiento de energía centralizado. No se pensó en redes ni en usuarios que pudieran generar su propia energía. En consecuencia, en la actualidad se utilizan los llamados “Small Meters”, que son aparatos digitales de medición que proporcionan una mejor integración de fuentes de electricidad supuestamente más inestables como la eólica o la fotovoltaica y reducen pérdidas, costes y cargas máximas en las redes de abastecimiento.
Este punto de partida, en principio correcto, está pensado claramente para conseguir el beneficio de los propietarios de las redes eléctricas. El usuario solamente puede elegir determinadas tarifas eléctricas y momentos del día para conectar o desconectar sus aparatos eléctricos. Las pérdidas continúan; además, mientras que los precios de la electricidad siguen subiendo, la remuneración por energía inyectada a la red está fijada para los próximos veinticinco años. A largo plazo, el usuario pagará más por la electricidad utilizada de lo que recibe por la energía producida. Tiene más sentido y es más económico poder controlar el propio suministro de electricidad. No existe una red eléctrica más corta y sencilla que la que conecta directamente el tejado con la lavadora. El usuario controla la optimización del abastecimiento y de los aparatos. Incluso las pérdidas de energía por conversión se pueden usar de forma productiva, por ejemplo para producción de calor.
A esto hay que añadir que los puntos débiles tradicionales de la fotovoltaica ya se han superado. Los costes bajan y en muchos países europeos se incentiva el uso de la energía fotovoltaica e incluso el intercambio de ésta con los vecinos. La tecnología de almacenamiento se ha optimizado y está en proceso de desarrollo. Además existe una red que puede ser controlada y dirigida por el propio usuario: el coche eléctrico. Con la capacidad de almacenamiento móvil usted puede intercambiar energía con su edificio y repostar energía fotovoltaica en centrales de energía. ¿Es una utopía? No. Esta idea está siendo ya desarrollada de forma intensiva por la industria, ya que se ha reconocido el potencial de mercado de este segmento.
systaic es el único proveedor de tecnología fotovoltaica que cubre tanto los sectores de la movilidad y la integración arquitectónica como el de las grandes plantas solares. El requisito básico de nuestro trabajo es un mejor uso de una electricidad de calidad.
Antonio Conde
Gerente Operaciones
Nuria Reñé
Gerente Administración








